Todo lo que tenía

23 de noviembre
Lunes XXXIV

Lc 21, 1-4 Ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir.

Gracias, Señor, por la generosidad de tantas personas que dan sin reserva sin medida, que padecen la locura de la generosidad, del responder siempre a cualquier llamamiento a favor de los más necesitados. Gracias, Señor, por todos lo que anteponen a los demás a sí mismos. Por lo que no piensan en su beneficio sino en la gratuidad. Por los que dan como tú das, entregando la vida.

11.23

Soy rey

22 de noviembre
Jesucristo Rey del Universo

Jn 18, 33-37 Tú lo dices, yo soy rey

Tu reino es vida, tu reino es verdad, tu reino es justicia, tu reino es paz, tu reino es gracia, tu reino es amor, venga a nosotros tu reino, Seños. Esta canción, que aprendí hace años, viene inmediatamente a mi boca y mi corazón cuando escucho tus palabras, Señor: yo soy Rey. El rey del amor hermoso, que decía mi abuela. Más allá de las añoranzas, te adoro con todo mi ser, Señor, mi rey.

11.22

Presentación de la Santísima Virgen

21 de noviembre
Presentación de la Santísima Virgen
Salmo 9 Te doy gracias, Señor, de todo corazón…

Por María, tu Madre, nuestra Madre, cuya presentación celebramos hoy. Gracias por esta mujer fiel, creyente, fuerte, humilde, sencilla, cordial, atenta a tu voluntad, atenta a las necesidades de los demás, presente en medio de la comunidad, que nos da continuamente el fruto de su vientre, Jesús, tú mismo, por María Dios con nosotros. Gracias por María.

 11.21

Casa de oración

20 de noviembre
Viernes XXXIII
Lc 19, 45-48 Mi casa es casa de oración…

…y se ha transformado en una cueva de bandidos. Hemos olvidado dirigirnos a ti, dialogar contigo, adorarte, alabarte, bendecirte, pedirte, darte gracias, y nos dedicamos a nuestros propios quereres en intereses. Y tú, Señor, nos miras con ¡tanta misericordia! al tiempo que nos reprochas que hemos convertido tu casa de oración en una cueva de bandidos.

11.20

Paz en Jerusalem

19 de noviembre
Jueves XXXIII

Lc 19, 41-44 ¡Si al menos tú comprendieras lo que conduce a la paz!

Tu lamento, Señor, al acercarte a Jerusalén, sigue resonando por el Monte Sión y el torrente Cedrón.  Jerusalén, Jerusalén, ciudad santa de judíos, cristianos y árabes, en permanente conflicto…orar hoy por la paz en Palestina, en Israel, en la tierra santa que te vio morir para traer la paz y la salvación a todos los pueblos.

11.19

Lo he guardado

18 de noviembre
Miércoles XXXIII
Lc 19, 11-28 Señor, aquí está tu onza, la he tenido guardada en un pañuelo

…no ha producido nada lo que me diste. No ha sido fecundo el don, no ha dado fruto. Por miedo, por pusilanimidad, por tantas circunstancias lo que me has dado lo he tenido escondido, guardado…y ahora te lo devuelvo. Y tu palabra corre veloz: “por tu boca te condeno, empleado holgazán”. Siempre que das un don, Señor, y das tantos, pides responsabilidad.

11.18

Desprenderme

17 de noviembre
Martes XXXIII
Lc 19, 1-10 Mira, la mitad de mis bienes se la doy a los pobres

La respuesta de Zaqueo es la única posible cuando tú entras en nuestra vida y compartes la tuya. Una respuesta inmediata, generosa, radical, libre de todo egoísmo, de todo cálculo. Una respuesta que sale de las entrañas que se abre a la realidad del pobre y del desfavorecido, que no retiene sino que da. El regalo de tu presencia provoca regalar la vida. Y por eso dices, Señor: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa”

 11.17

Que vea

16 de noviembre
Lunes XXXIII
Lc 18, 35-43 Señor, que vea otra vez.

Es la súplica del ciego cuando preguntas, una vez más, ¿qué quieres que haga por ti? Continuamente me estás preguntando y de nuevo te respondo lo mismo: “Señor, que vea otra vez”. Que vea como te he visto, que vea y crea, que no deje de verte y de creer. Que mi mirada me abran a tu realidad y a tu presencia en medio de mi propia historia, de mis hermanos.

 11.16

Sendero de la vida

15 de noviembre
Domingo XXXIII
Salmo 15 Me enseñarás el sendero de la vida

Este salmo, leído el otro día en el bautizo de una niña, me hizo darme cuenta, Señor, que desde el inicio de mi vida me estás enseñando el sendero de la vida, donde tú eres camino y verdad; que desde el momento del bautismo me das la oportunidad de saciarme de gozo en tu presencia.  De que eres el lote de mi heredad. Por eso se me alegra el corazón y se gozan mis entrañas. En ti, Señor, en tu presencia en mi vida.

 11.15

Fe en esta tierra

14 de noviembre
Sábado XXXII

Lc 18, 1-8 ¿Encontrará fe en esta tierra?
Esta pregunta que nos haces hoy en el evangelio conmueve mis entrañas. No quiero caer en la tentación de preguntarme si hay más o menos fe en nuestro mundo, en nuestra sociedad secularizada, donde parece que estorbas…Es verdad, también, que mucha gente de busca sin saber que te busca. Lo que me preguntas hoy es en qué medida mi fe, la que tengo en ti, es fecunda y contribuye ala fe de la sociedad, de nuestro mundo. Auméntame, Señor, la fe.

 11.14