Gracia VII

26 de octubre
Sábado XXIX

Rm 8, 1-11 El Espíritu de Dios habita en vosotros

Esta es la verdad. Desde el seno de María, habitada por tu Espíritu, habitas en la humanidad, en la propia carne. Habitas en mí, Señor, y me unes a tu vida en mi debilidad, en mi cuerpo de muerte. Prendes fuego en mi interior, me das mucho, me exiges mucho; tu gracia se derrocha en mi, me llenas de tus riquezas. Despréndeme de ellas. Déjame creciendo en ti, en el silencio y la soledad de la oración.

1026

Gracia VI

25 de octubre
Viernes XXIX

Rm 7, 18-25 ¿Quién me librará de este cuerpo preso de la muerte?

Sé muy bien que no es bueno eso que habita en mí, es decir, en mi carne; porque el querer lo bueno lo tengo a mano, pero el hacerlo no. Entonces, si hago precisamente lo que no quiero, señal de que no soy yo quien actúa, sino el pecado que habita en mí. Cuando quiero hacer lo bueno me encuentro inevitablemente con lo malo en mis manos.
La experiencia de Pablo es universal. Me reconozco. Me vuelvo a ti. Líbrame de mí mismo, Señor.

1025

Gracia V

24 de octubre
Jueves XXIX

Lc 12, 49-53 He venido a prender fuego en el mundo

El fuego que purifica, el fuego que inflama, el fuego que ilumina, el fuego que abrasa, el fuego que procede de ti. El fuego de tu amor, el fuego de tu sabiduría, el fuego del Espíritu santo. El fuego que envía, el fuego que fortalece, el fuego que permite renacer de otra manera, en ti. Oh llama de amor vivo, incéndiame con tu fuego santo, sana mi corazón hasta consumirlo en tu amor.

1024

Gracia IV

23 de octubre
Miércoles XXIX

Lc 12, 39-48 Al que mucho se le dio mucho se le exigirá

Conciencia de que recibo mucho de ti, Señor, es evidente. Dulce tensión la que me lleva a desear que me exijas el fruto de tanto don; suavidad en el compromiso al saber que de ti procede todo, que es tu propia gracia la que me hace abrirme a al tesoro que recibo de ti, al derroche que tienes conmigo. Solo me pides abrirme, disponibilidad, aceptación. Ayúdame a decirte Fiat, como María.

1023

Gracia III

22 de octubre
Martes XXIX

Rm 5.12.15b.17-19.20b-21 Han recibido un derroche de gracia

Todo es gracia. Gracias a ti por todo, Señor. Desde que sale el sol hasta su ocaso ponme en un permanente estado de agradecerte, de reconocer tus dones en lo que vivo, en las personas con ls que me relaciono, en los acontecimientos de la vida diaria. Aumenta mi fe para comprender tus derroches en mi; aumenta mi esperanza para saber que siempre actúas con la misma largueza; aumenta mi caridad para vivir dando la vida que recibo de ti, sin reservas.

1022

Gracia II

21 de octubre
Lunes XXIX

Lc 12, 13-21 Hombre, tienes acumulado para muchos años; túmbate, come, bebe, date la buena vida

¡Qué necio soy! Te miro crucificado y trato de comprender, sin palabras, lo que significa la vida y la muerte en ti, la vida y la muerte tal y cómo nos la brinda la cultura y la sociedad actual, la vida y la vida y la muerte sin ti, si he centrado la vida en su fugacidad y en sus placeres. Tú eres la clave, Señor, de todo lo que soy: ayúdame a vivir consecuente con el don que tú me das.

1021

Gracia I

20 de octubre
Domingo XXIX

Lc 18, 1-8 Cómo tenían que orar sin desanimarse

A Moisés se le cansaban los brazos, de tenerlos en alto para interceder por el pueblo, y por eso Aarón y Jur le sostenían los brazos, uno a cada lado. Pero el desánimo no es cansancio físico, solo, sino acedía, galvana, aburrimiento, inconstancia, falta de generosidad, búsqueda de uno mismo. Orar sin desanimarse es comprender que tú oras en mí, que la oración es tuya, y que tú nunca te desanimas, que tú más allá de todo me amas y me sostienes. La oración no es cosas mía, sino tuya, como la misericordia y la fidelidad. Gracias.

1020

Esperanza

19 de octubre
Sábado XXVIII

Rm 4, 13.16-18 Apoyado en la esperanza

Me pregunto, Señor, sobre mi esperanza, hoy. Y la dejo enterrada en ti, para que de frutos de fe y caridad en lo cotidiano, en todo los momentos de mi vida. Pongo mi esperanza en ti, Señor, mi salvador. Pongo mi confianza en ti, mi amor.

10.19

Gloria de tu reinado

18 de octubre
San Lucas

Salmo 144 Que tus fieles, señor, proclamen la gloria de tu reinado

Sal Lucas, tu fiel, proclamando tus maravillas, la grandeza de tu amor. Tú haces obras grandes, tu misericordia llega a tus fieles de generación en generación. Tú eres el Dios cercano, el Dios de los pobres, de los pequeños, de los que se acercan a ti con sincero corazón, el Dios que envías tu espíritu y renuevas la faz de la tierra, el Dios de mi alegría, el Dios de mi salvación. Gracias, Señor, por tu rostro, tu verdadero rostro, pintado por Lucas en su evangelio.

S

Redención copiosa

17 de octubre
Jueves XXVIII

Salmlo 129 Del Señor viene la misericordia, la redención copiosa

Me llamas a través de la palabra copiosa: el tesoro de tu gracia, sabiduría y prudencia han sido para nosotros un derroche de tu voluntad. Abundancia, derroche, generosidad sin fin que vuelcas en la humanidad, que me pides comparta en tu nombre. Que done mi vida, Señor, sin reserva, unido a ti. Que desborde la inmensidad de tus dones en mi. Desaparezca en tu generosidad.

10.17