Tesoro II

28 de julio
Lunes XVII

Mt 13, 31-35 Se parece a un grano de mostaza

Tú has puesto en mi ser tu grano de mostaza, tu pizca de levadura, la simiente de tu Palabra. Hazme crecer en ti, Señor, abandonado, olvidando que soy arbusto donde anidan los pájaros, masa fermentada de pan tierno, campo que acoge tu don. Haz que viva solo en ti, solo para ti, entregado a mis hermanos.

07.28

Tesoro I

27 de julio
XVII Domingo

Rm 8, 28-30 A los que aman a Dios todo les sirve para el bien

Te amo, Señor, tú eres mi fortaleza, por eso no tiemblo aunque tiemble, por eso el cielo sigue azul, o cubierto, lleno de luz en la noche. Te amo, Señor, y todo es bien en tus manos, tú transformas el desierto en un manantial, sin que bien sepa cómo. Te amo, Señor, por ti vendo todo lo que tengo, por tu tesoro escondido en mi, por tu perla preciosa engarzada en las entrañas de mi ser. No te pido ni vida larga, ni riquezas, ni poder sobre mis adversarios, sino la sabiduría que procede de ti, que me hace ver que a los que te amamos todo sirve para el bien.

07.27

Tus moradas

26 de julio
San Joaquín y santa Ana

Salmo 83 ¡Qué deseables son tus moradas, Señor!

Desgrano el salmo y voy dejando que sus frases sean oración en cada instante de mí día, sembrado por tu palabra, lleno de ti. Mi alma se consume y anhela los atrios del Señor; mi corazón y mi carne retozan por le Dios vivo; dichosos los que viven en tu casa, alabándote siempre; dichosos los que encuentran en ti su fuerza; vale más un día en tus atrios que mil en mi casa.
Dejo que tu Palabra se haga silencio de alabanza en mi.

07.26

Barro

25 de julio
Santiago Apóstol

II Cor 4, 7-15 en vasijas de barro

El tesoro del ministerio lo llevamos en vasijas de barro. para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no viene de nosotros. Así es.
Todo es para vuestro bien, Cuantos más reciban la gracia, mayor será el agradecimiento, para gloria de Dios. Así es.
Gracias por recordármelo en esta fiesta de Santiago, el peregrino.

07.25

Fuente

24 de julio
Jueves XVI

Salmo 35 En ti está la fuente viva

En ti está la fuente viva de mis aleluyas, eres la fuente de mis desiertos, donde te seguí de joven, antílope de sabanas entregadas, buscando tus fronteras. Tú me has conducido a un país de huertos, me has dado la granada de tu boca, tu palabra fecunda. Tu misericordia riega mi tierra fértil, la luz de tus estrellas ilumina mis noches, y me hace ver la luz que no conoce el ocaso. Me nutres de lo sabroso de tu casa, me das a beber del torrente de tus delicias. Me concedes el secreto que alegra mi corazón, sin saber bien cómo. ¡Aleluya!

07.24

Cristo

23 de julio
Santa Brígida

Ga 2, 19-20 Vivo de la fe en el Hijo de Dios

que me amó, que me amas, que se entregó por mí. Esta realidad transforma mi vida, me altera en ti, me impregna, me restablece, hace que todo adquiera un nueva dimensión, más allá de lo que se puede explicar. Estoy crucificado con Cristo: vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mi.

07.23

En la cama

22 de julio
Santa María Magdalena

Cantar 3, 1-4 En la cama, por la noche

En la cama, por la noche, cuando despierto en mis oscuridades y por la ventana no entra, ni tan siquiera, la luz de la luna, me vuelvo a ti, te digo, tú eres mi bien, tú eres el amor de mi alma, te busco y tú me encuentras. La noche sigue siendo noche, el alba no se anticipa, pero tú estás conmigo.

07.22

Humildad y misericordia

21 de julio
Lunes XVI

Mi 6,1-4.6-8 Que ames la misericordia y que andes humilde con tu Dios

Ven en ayuda de mi debilidad. Dame el don de la misericordia, de poner mi corazón junto al pobre y desamparado, junto al que sufre, junto al que vive sin comprender lo que le sucede, junto al que se siente solo y desamparado; dame, Señor, el don de la humildad, de reconocer que no soy nadie, ni tan siquiera brisa en calma, cuánto menos vendaval. Hazme misericordiosos y humilde, mirándote en la cruz.

07.21

En mi debilidad

20 de julio
Domingo XVI

Rm 8, 26-27 El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad

Y la debilidad es tan manifiesta, Señor, tan palpable, tan imbricada en mi propia existencia, que solo puedo acudir a ti. Cierto es que no se pedir lo que me conviene, que por eso tu Espíritu intercede por mí con gemidos inefables, y me hace pedirte lo que sé que me das siempre: tu gracia y tu perdón, tu fortaleza y tu descanso, su amor.

07.20

Penas y trabajos

19 de julio
Sábado XV

Salmo 9 Tú ves las penas y los trabajos

Tú miras, Señor, y los tomas en tus manos. Y todo se recrea, y en la oscuridad brilla como una luz. A ti se encomienda el pobre. No nos desampares, Señor, para siempre. Dejo en ti, Señor, mis afanes. Mi suerte está en tu mano.

07.19