Conmigo lo hicisteis

23 de febrero
Lunes I cuaresma

Mt 25, 31-46 Cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos

A ti de dimos de comer porque tenías hambre en la humanidad que muere de hambre, en los que viven buscando alimentos en los estercoleros de nuestra abundancia; a ti no te acogimos en los inmigrantes que cruzan el Estrecho en pateras ante nuestra indiferencia, que nos hace cómplices; a ti te visitamos en la cárcel de soto del real, en las pocas presas que quedan y que buscan un lugar de silencio para encontrarte más allá de todo ruido; a ti te dejamos ir desnudo, en medio de tanta locura de carnaval. Tú estás entre nosotros, pobre, llamándonos a compartir la misericordia con que pretendes transformar nuestro corazón.

02.23

Desierto

22 de febrero
I domingo de cuaresma

Mc 1, 12-15 El espíritu empujó a Jesús al desierto

Soledad, silencio, renuncia, austeridad, compañía, el sonido del universo, plenitud, tu riqueza incomparable, Señor, en el desierto, despojado de todo, incluso de la propia tentación. En el desierto me seduces, en el desierto me pruebas, en el desierto me llevas al límite para que al asumir la propia limitación entre en tu horizonte sin fin. En el desierto, una vez más, me haces participar de tu misma suerte, mientras susurras en mi oído: se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios, conviértete y cree en el evangelio.

02.22

Saciado

21 de febrero
Sábado después de ceniza

Is 58, 9-14 Cuando sacies el estómago del indigente

cuando partas tu pan con el hambriento y sacies el estómago del indigente, brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad se volverá mediodía. El Señor te dará reposo permanente, en el desierto saciará tu hambre, hará fuertes tus huesos, serás un huerto bien regado, un manantial de aguas cuya vena nunca engaña.

Así tu Palabra me mueve hacia el pobre. Muéveme tú, Señor, para quererte en él y dar mi vida. Hazme luz olvidada en el desierto.

02.21

Ayuno

20 de febrero
Viernes después de cuaresma

Is 58, 1-9 El ayuno que yo quiero es este

El ayuno que yo quiero es éste: abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos, dejar libres a los oprimidos, romper todos los cepos; partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que ves desnudo, y no cerrarte a tu propia carne.

No me cierres a mi propia carne en el sufrimiento del mundo. Dame la vuelta como a un calcetín, Señor, porque si tú no lo haces mi corazón, una vez más, será de pedernal endurecido.

02.20

Seguirme

19 de febrero
Jueves después de ceniza

Lc 9, 22-25 El que quiera seguirme

El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mi causa, la encontrará. ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida?

Deja que tu Palabra entre en mi ser, se encarne, desaparezca, y quede solo tu Palabra hecha carne y vida para la salvación del mundo.

02.19

Convertíos

18 de febrero
Miércoles de ceniza

Joel 2, 12-18 Convertíos a mí de todo corazón

Es lo que te pido, Señor, pues sin ti nada puedo. Conviérteme de una vez, hazme creer de verdad en tu evangelio. Derrumba mis fortalezas y construye en mi debilidad. Te ofrezco cuando soy y tengo, con el deseo de ser tuyo, sin reservas, de todo corazón. Crea en mi un corazón puro, devuélveme la alegría de tu salvación. Que no eche en saco roto la gracia con la que me desbordas.

Bushmen, Botswana,  2008

El mal

17 de febrero
Martes VI

Gn 6, 5-8 La maldad del hombre crecía sobre la tierra

Y sigue creciendo. Hasta saturar el universo. Que donde haya maldad ponga yo bondad. Sin reservas. Al igual que tú derramas sobre el mundo la fuerza de tu amor, de tu misericordia, de tu salvación. Haznos portadores de tu bien, de tu belleza, de tu bondad, en medio de nuestro mundo. Por la fuerza de tu cruz.

02.17

Guardián

16 de febrero
Lunes VI

Gn 4, 1-15 ¿Soy acaso el guardián de mi hermano?

Soy el hermano de mi hermano, pues tú nos has creado hijos tuyos. Y la indiferencia me hace cómplice. En este mundo donde la indiferencia, ante el pobre y el que sufre las faltas de solidaridad de nuestro sistema económico, se ha globalizado mi indiferencia me hace cómplice del hambre, de la pobreza, de la desigualdad social tan lacerante en nuestro país, de la falta de humanidad. Hazme de nuevo ser humano, Señor, e implícame. Por tu misericordia dame vida.

02.16

Gloria de Dios

15 de febrero
VI Domingo

I Cor 10,31-11,1 Hacedlo todo para gloria de Dios

Tú el todo que me mueve a todo, el todo momento, desde que me levanto hasta que me acuesto. En mi sueño estás tú, velando medito en ti, Señor, porque eres el inicio y el fin de mi ser. Te pido que me ayudes a hacerlo todo para tu gloria, que viva tan unido a ti que me piense sino en tu ser, y tu ser sea el que mueva mi pensar, mi voluntad, mi actuar, mi afecto…Puesto el afecto en ti, porque me amas, hazme instrumento de tu voluntad, de tu pasar haciendo el bien.

02.15

En camino

14 de febrero
Sábado V

Lc 10, 1-9 Poneos en camino

Es l que nos mandas, Señor, poneos en camino. Dejad las parálisis que os atenazan, la inmovilidades que os mantienen estancados, los miedos que os impiden caminar. Yo os mando, poneos en camino. Yo soy vuestro camino, nos dices. Caminadme. Haceos uno conmigo, dejad que camine por en medio de vuestro ser y os conduzca hasta fuentes tranquilas, hacia pastos ligeros. Os llamo, seguidme por el camino.

02.14