En el corazón de las tinieblas

29 de diciembre
Octava de navidad

I Jn 2, 3-11 Quien aborrece a su hermano está en las tinieblas

Que tu luz, Señor, recién nacida, rompa la indiferencia que me hace cómplice y que me tiene en tinieblas y en sombras de muerte. Aborrezco a mi hermano cuando no le escucho, cuando no le atiendo, cuando antepongo mi bienestar al suyo, cuando no me preocupo de su sufrimiento, cuando no me dejo afectar por él, cuando….cuando no soy hijo tuyo, y no vivo en las entrañas de tu amor.

12.29

santos inocentes

28 de noviembre
Santos inocentes

I Jn 1,5-2,2 Dios es luz, sin tiniebla alguna

Que tu luz, Señor, quite la oscuridad de nuestros ojos y podamos ver a todos los inocentes masacrados en nuestro hoy, a los niños que no conocen la vida porque son expulsados del seno de su madre, a los que nacen en condiciones indignas de la humanidad, a los que padecen malnutrición, a los que viven en violencia, a los que sufren abusos sexuales, especialmente por parte del clero, a los que son refugiados en tierra extranjera, a los que no son amados, a los que….Báñales, Señor, con tu misericordia, que nuestros ojos les vean y seamos capaces de acercarnos a ellos para saciarles con tu amor.

12.28

Sagrada familia

27 de diciembre
La Sagrada Familia

I Jn 3, 1-2.21-24 Ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos

En el seno de tu familia, Señor, soy hijo tuyo. Hijo en el hijo. Hijo de María. Cercano a un José desconcertado por el misterio que se ha adentrado en su vida. En el amor inaudito de la entrega, de lo cotidiano, Santos, amados, vestidos de misericordia entrañable, de dulzura, de compresión. Con el amor como el ceñidor de la unidad consumada, Con la Palabra recién nacida habitando con toda riqueza en nuestro seno. En el amor de tu familia, Señor.

12.27

San Esteban

26 de diciembre
San Esteban

Salmo 30 A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu

A tus manos…en tus manos…es una oración que repito cada día, normalmente con las palabras del beato Carlos de Foucauld: “Padre, me pongo en tus manos, haz de mí lo que quieras, sea lo que sea, te doy las gracias”. En tus manos de niño que se abre a la vida; en tus manos de crucificado que se abren para abrazar a la humanidad; en tus manos de Padre, que todo lo acarician con tu amor; en las mismas manos que se puso Esteban, el primer mártir, unido en la vida y en la muerte a ti. Porque en tus manos, Señor, abandonado en ti, todo tiene sentido.

12.26

Solete

24 de diciembre

Lc 1, 67-79 Nos visitará el sol que nace de lo alto

¡Oh luz serena y pura!
¡Oh sol de resplandor, que alegra el cielo!
¡Oh fuente de hermosura!:
si pisas nuestro suelo,
véate, y de mis ojos quita el velo;
pero si las estrellas
con inmortales pies mides agora,
atiende a mis querellas,
y al alma que te adora
la lleva para ti, pues en ti mora.
Pedro Malón de Chaide

12.24

Sobre mí

23 de diciembre

Lc 1, 57-66 La mano del Señor estaba sobre él

Tu mano me acompaña, tu mano me sostiene, tu mano me fortalece, me templa, me afina, me enaltece, me cubre, me acaricia, me llena, se desliza tiernamente sobre el ser para hacerme aún más tuyo, y menos mío, inexplicablemente tuyo, desaparecido, ¿a dónde iré lejos de tu aliento, de tu mano que amasa mi barro para hacerme entrañablemente tuyo, en un escalofrío de pasión desordenada que tú harás armonía en esta dulce navidad de mi consuelo?

12.23