Crucificados

8 de abril
Martes V semana

Jn 8, 21-30 Cuando levantéis en alto al Hijo del hombre, sabréis que “Yo soy”

En la cruz atraerás a todos hacia ti; allí te miraremos, tras traspasarte. Ved la cruz de salvación, árbol que nos dio la vida. Allí, junto a ti, todos los crucificados del mundo. Donde nos sigues dando la vida, cuando nos acercamos a ti en ellos. Conviérteme, Señor, y hazme creer en tu evangelio.

Cañadas oscuras

7 de abril
Lunes V semana

Salmo 22 Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo.

Una vez más tu salmo de buen pastor. El que recitaría la casta Susana cuando vio en peligro su vida, por el testimonio de los viejos rijosos. El de la mujer sorprendida en flagrante adulterio. El de cada uno de nosotros cuando nos encontramos en cañadas oscuras, en sombras de muerte, al borde del abismo. Tu vara y tu cayado me sosiegan.

la primera piedra

Jn 8, 1-11 El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra

Una vez más, Señor, tu cercanía, tu compresión, tu acogida. Una vez más desarmas a los armados de la ley, de la verdad, de la justicia, para llevarlos al terreno de la misericordia. De tu misericordia. Una vez más, Señor, hoy, pones delante de nuestros ojos un espejo, para que mirándote nos veamos…y nos convirtamos a vivir, ya sin reservas, la alegría de tu evangelio.

Tu palabra

5 de abril
Sábado IV de cuaresma

Jn 7, 40-53 Jamás ha hablado nadie como ese hombre

Dime una palabra, Señor. Ayúdame a acoger tu palabra, a meditar tu palabra, a encarnar tu palabra, a que tu palabra sea luz y guía de mi vida, a dejarme conformar por ella, a guardarla en mi corazón, para ser cada día más como tú, con mis palabras y mis hechos. Ponme junto a tu palabra, y sigue dándome la vida.

Olvidadizo

3 de abril
Jueves IV de cuaresma

Salmo 105 Se olvidaron de Dios, su salvador

Si me olvido de ti que se me paralice la mano derecha, que se me pegue la lengua al paladar. Si me olvido de ti, Señor, ¿qué será de mí? Si me olvido de ti, Señor, ni me daré cuenta…y tú seguirás conmigo, acompáñándome, compartiendo mi vida, aunque no me de cuenta, esperando a que vuelva contigo.

Desamparados

2 de abril
Miércoles IV de cuaresma

Is 49, 8-15 El Señor se compadece de los desamparados

Pongo delante de ti, Señor, a todos los desamparados, a los marginados, a los descartados, a todos los que sufren el abandono de la sociedad, a los que no cuentan, a los que nos resultan indiferentes en su dolor, a los que viven en las calles, a los que están enfermos en soledad, a los presos, a lo inmigrantes sin papeles, a los menores que despreciamos….a tantos hijos tuyos, en los que no sabemos encontrarte.

Refugio y defensor

1 de abril
Martes IV de cuaresma

Salmo 45 Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, poderoso defensor en el peligro.

En estos tiempos sombríos, con el mundo manga por hombro, con el clima revuelto, con tanta mentira y tanta falsedad disfrazada de verdad, con la polarización existente, es bueno repetir este salmo, poniendo la confianza en el Seño: por eso no tememos aunque tiemble la tierra, y los montes se desplomen en el mar.

Signos y prodigios

31 de marzo

Lunes IV de cuaresma

Jn 4, 43-54 Si no veis signos y prodigios, no creéis

Tú eres el signo:  tú mismo, tu cruz. Es el signo que nos has dado para la salvación del mundo. Tu cruz adoramos, Señor, y tu santa resurrección alabamos y glorificamos. Por el madero ha venido la alegría al mundo entero.

Hijo pródigo

30 de marzo

Domingo IV de cuaresma

Lc 15, 11-32 su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas; y, echando a correr, se le echó al cuello y lo cubrió de besos.

Así tú, Señor, oteando el horizonte para vislumbrarme, tus entrañas de misericordia conmovidas al verme, corriendo para encontrarme, colgado de mi cuello, cubriéndome de besos. Tu vida volcada en mí. Haga lo que haga, viva como viva, dilapide tu fortuna y tu gracia como la dilapide. Siempre atento al perdón y a la misericordia.