Grito

4 de abril
Martes V de cuaresma

Salmo 101 Que mi grito llegue hasta ti

Es el grito de la humanidad herida, el alarido de la injusticia que quiebra las cumbres lejanas, sube hasta ti el dolor por la opresión de tu pueblo, a la que contribuyo con mi bienestar. Señor, ten piedad de tu pueblo. Señor ten piedad de mi.

Hipócritas

3 de abril
Lunes V de cuaresma

Jn 8, 1-11 El que esté libre de pecado que tire la primera piedra

Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que ponéis delante de mí a la mujer adúltera, a la mujer que se prostituye, a la mujer que fue hombre y ahora es mujer por una operación, porque se considera mujer en su ser, porque se disfraza de lo que aspira a ser, de la mujer divorciada y vuelta a casar, ay de vosotros, pendientes de la última tilde de una ley a la que olvidáis ponerle la clave de la misericordia, el perdón, la acogida incondicional, hacéis que siga inclinado, escribiendo sobre la arena desde hace veinte siglos, mientras os sé tan pecadores como ellas, travestidos de hipocresía, clericalismo y falsedad. Ay de vosotros, marchaos y dejad a la bendita humanidad en paz.

Lázaro

2 de abril
V domingo de cuaresma

Jn 11,1-45 Señor, si hubieras estado aquí, no hubiera muerto mi hermano

Imposible no pensar en la muerte del hermano de un amigo, sacerdote, que falleció repentinamente, joven aún, cansado de vivir, con las heridas del terrorismo abiertas asún después de tantos años, víctima de un terrorismo sin justicia, sin posibilidad de paz ni reconciliación. Esta mañana he celebrado la eucaristía por él, a la hora que escribo ésto, bien lejos, se está celebrando la eucaristía por él en Madrid, donde vivía, donde murió, tras haberlo enterrado hace días en el País Vasco. En el mismo evangelio dices: «Yo soy el camino, la verdad y la vida. el que cree en mi aunque haya muerto, vivirá, crees esto?» Y pronuncio la confesión de fe en nombre de tantos cansado y agobiados: Sí, Señor, yo creo que tú eres el mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo»
«No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?

Éste es

1 de abril
Sábado IV de cuaresma

Jn 7, 40-53 Este es el Mesías

Acto de fe en ti. Tú eres el Mesías, el salvador del mundo, la luz de las naciones, el esperado de los pueblos, el camino la verdad y la vida, mi dicha y mi sustento, el latido de mi corazón, la palabra en torrente de alabanza, la danza del amor, el suspiro, el anhelo precioso, el deseo de muerte junto a tu muerte florida, Señor, a ti me acojo, sálvame de mi mismo, muéreme en ti.

Ecce Homo

31 de marzo
Viernes IV de cuaresma

Sab 2, 1a.12-22 Lo someteremos a ultrajes y torturas

Ahí estás crucificado en tanta humanidad sufriente. En tantos creyentes que están perseguidos a causa de su fe. Ahora mismo. En tantos inocentes que padecen nuestra falta de solidaridad y de amor. Por tu misericordia, devuélvenos el ser lo que somos en ti.

Necio

30 de marzo
Jueves IV de cuaresma

Salmo 105 Cambiaron su gloria por la imagen de un toro que come hierba

¿Cabe mayor necedad? Y en ella caigo todos los días. Levanto estatuas de idolillos, imágenes construidas por mí, quimeras, espejismos, que me separan de ti, levanto un monumento a mi propia necedad mientras me separo de ti. Mientras me olvido de tu salvación, de tus maravillas y prodigios, de todo lo que has hecho en mi. Malbarato tu gloria. Perdóname, señor.

Salid

29 de marzo
Miércoles IV

is 49, 8-15 Salid

Salid, nos dices. ¿De dónde? De vuestro propio querer e interés. Salid, no os aposentéis en vosotros mismos, dejaos de historias reconcomidas, salid de vuestra pobreza sin mí, salid de vuestra tierra y de vuestra casa, en pos de la promesa, sin nada, sin apenas confianza, en la oscuridad, con determinación y abandono, libres de expectativas, ale hop, déjate de historias y ven a la luz, a mi luz, muere deslumbrado y olvidado de ti.

Ábrete

27 de marzo
Lunes IV de cuaresma

Is 65, 17-21 Mirad

Abrid los ojos, estad atentos, mirad. A vuestro alcance el cielo nuevo y la tierra nueva. Así nos dices, señor, en este día de cuaresma. Anticipándonos la pascua. Regocijaos, alegraos por siempre, clamores de júbilo en vuestro corazón, corza herida por el vislumbre de mi amor. mira que te doy los frutos de mi amor, jugoso de vida y abundancia, don infinito para saciar tus suspiros. Mira, que estoy contigo, y te tengo estrechado en mi, abriendo tus horizontes.

Vida en tu luz

26 de marzo
IV domingo de cuaresma

Ef 5, 8-14 Ahora sois luz en el Señor

En tu luz desde que fui dado a luz, por tu luz. Regalo de la vida en ti. Para que ya no viva para mí mismo, sino para ti, que por todos has muerto y resucitado. Hijo de la luz. Necesitado de escuchar, «despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo será tu luz». Tú eres mi luz, en medio de la tiniebla y sombra de muerte de una vida todavía mía. Guíame por el camino de la paz. Bendice alma mía al señor, y no olvides sus beneficios.