3 de octubre
Sábado XXVI
Jb 42 te conocía sólo de oídas, pero ahora te han visto mis ojos.
Porque te he visto, Señor, y quiero volverte a ver, quiero creer. Y en el verso de Gerardo Diego se engancha hoy mi oración.

Comentarios diarios a la Palabra de Dios, que ayuden a rumiarla y encarnarla
3 de octubre
Sábado XXVI
Jb 42 te conocía sólo de oídas, pero ahora te han visto mis ojos.
Porque te he visto, Señor, y quiero volverte a ver, quiero creer. Y en el verso de Gerardo Diego se engancha hoy mi oración.

2 de octubre
Santos ángeles custodios
Mt 18 El que se haga pequeño como este niño, es el más grande
Se amontonan, Señor, los rumores de los ángeles en esta semana. Hoy los custodios, el ángel de la guarda de mi infancia. El ángel, la infancia, la sencillez para acercarse al misterio de tu amparo en mi vida. En resumidas cuentas, sea como sea, tú me proteges, mi vida está en tus manos.

1 de octubre
Santa Teresa del Niño Jesús
Is 66, 10-14 festejad a Jerusalén gozad con ella, alegraos
Me festejas, me haces gozar, me alegras, mamo de tus pechos, me sacio de tus consuelos, apuro las delicias de tus ubres abundantes. Todo un festín en ti. Con la sencillez de una niña. En medio de la noche oscura de la fe. Teresita de Lisieaux.

30 de septiembre
San Jerónimo
Lc 9, 57-62 nadie que pone su mano en el arado y mira atrás vale para el reino de Dios
Me cuentan, Señor, que van a cambiar el hosting de dimeunapalabra y de orarconunapalabra, y mucha otras cosas técnicas que no entiendo bien. Empecé con este blog en septiembre de 2004. Espero que siga existiendo. Y también escucho tu palabra hoy: nadie que pone su mano en el arado y mira atrás vale para el reino de Dios. Sea lo que sea, te doy las gracias.

29 de septiembre
Santos Arcángeles
Salmo 137 Te doy gracias, Señor de todo corazón
El mundo de los ángeles, bien lo sabes, Señor, está alejado de mi experiencia religiosa. Pero ahí están, bellos, luminosos, inaccesibles, legendarios, rondando los sueños. Las plumas de Gabriel en la anunciación de Fra Angelico, recién restaurada, me produjeron una dicha estética que a punto estuve de desmayar. Hasta que un verdadero ángel me ronde y lo descubra. Tu mensajero. Gracias Señor.

28 de septiembre
Lunes XXVI
Job 1, 6-22 El Señor me lo dio el Señor me lo quitó, bendito sea el nombre del Señor
Formaba parte de los estribillos que me repetían en la infancia. Junto con “Todo tiene remedio menos la muerte”. Y también “contigo hay que tener más paciencia que tuvo el santo Job”. Es la mochila que ha ido construyendo mi personalidad, claro, donde ha trabajado a espuertas tu gracia. Sobre todo las dos primeras me han hecho ver que mi vida está en tus manos, que suceda lo que suceda la bendición no se debe apartar de mi boca. Que todo es relativo, y tiene su relativa importancia. La tercera, curiosamente, no minó mi autoestima, sino me adentró en un personaje bíblico apasionante, el santo Job. Como un amigo invisible que tenía más paciencia conmigo que nadie…

27 de septiembre
Domingo XXVI
Mt 21, 28-32 Contestó: “no quiero”. Pero después se arrepintió y se fue
Me estás describiendo, Señor, espontáneamente me sale el no, como mecanismo de defensa, para no implicarme, para asegurarme, para defender lo mío. Sin darme cuenta que lo mío es nuestro, que hoy más dicha que entregar la vida siguiéndote, y haciendo, contigo, el bien.

26 de septiembre
Sábado XXV
Salmo 89 Florece por la mañana y por la tarde se seca
Pones delante de mis ojos la flor del cactus, para que recuerde que es así. Efímero todo. La densa perspectiva de la eternidad en ti para sentarlo todo.

25 de septiembre
Viernes XXV
Qoh 3, 1-11 Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo
Todo el tiempo está en ti, como en una gavilla. Alga y omega cada día. Todo momento maravilla y asombro de tu gracia. Puro don. Ayúdame a vivir tu presencia, siempre alentadora. Todo el tiempo en ti.

24 de septiembre
Jueves XXV
Qohelet 1, 2-11 vanidad de vanidades, todo es vanidad
¡Ay si me diera cuenta, Señor! Dame los ojos de tu corazón para verlo, comprenderlo en la raíz de mi ser, y darme a ti sin reservas. Y olvidarme de toda vanidad.
