Álzate

26 de noviembre
Jueves XXXIV

Lc 21, 20-28 Cuando empiece a suceder esto levantaos, alzad la cabeza, se acerca vuestra liberación

Los signos apocalípticos ya están presentes en nuestra sociedad…y siempre lo han estado, pues cuando nos cerramos a nuestra propia carne, solo buscamos nuestro bien y nuestro provecho, solo crece nuestro ego, el mundo se desbarajusta y desquicia. Olvidamos el bien común, y los signos de tu presencia entre nosotros. En medio de tanta confusión estás tú diciéndome: levántate, alza la cabeza, se acerca tu liberación.

Grande y maravilloso

25 de noviembre
Miércoles XXXIV

Ap 15, 1-4 Grandes y maravillosas son tus obras

Grandes y maravillosas. En mi vida. Cada día. Dame una mirada de fe para leer en mi vida tu presencia amorosa, que me desborda. Estoy en tus manos, Señor. Grande y maraviloso eres.

Llegas

24 de noviembre
Martes XXXIV

Salmo 95 El señor llega para regir la tierra

Y la riges desde la misericordia. Y nos llamas, me llamas, a ser instrumento en tus manos, dando de comer al hambriento, de beber al sediento, vistiendo al desnudo, visitando al enfermo y al que está en la cárcel, acogiendo al inmigrante, visibilizando al os descartados de la sociedad…. Ahí es nada, que me hayas incorporado a tu reino de misericordia.

la viuda

23 de noviembre
Lunes XXXIV

Lc 21, 1-4 Esa pobre viuda ha echado más que todos

Dar hasta que duela; dar hasta darse; dar lo que uno tiene para vivir, para vivir en ti. Que diste tu vida para la salvación de todas las personas. Quiero darte mi vida, desde hace tantos años, con generosidad y radicalidad, ayúdame tú, Señor.

Cristo Rey

22 de noviembre
Jesucristo, Rey del universo

Ez 34, 11-12.15-27 buscaré a la oveja perdida, recogeré a la descarriada, vendaré a las heridas

Me harás reposar en ti, pastor bueno, rey de mi vida. Y así nada temo, incluso cuando estoy perdido o descarriado, pues se que tú vas conmigo. Tu vara y tu cayado me sosiegan. Eres bálsamo de mis heridas, restaurador de mis grietas, Señor y dador de vida.

Niña María

21 de noviembre
Presentación de la bienaventurada Virgen María

Zac 2, 14-17 Alégrate y goza

Me alegro y gozo, señor, pues con María me presento en el templo y te digo: que tu torrente llegue hasta lo más íntimo de mi corazón. Déjame hacerme por ti. Déjame acogerte. Déjame decir Fiat, Fiat mi Señor.

Tu palabra

20 de noviembre
Viernes XXXIII

Ap 10, 8-11 En tu boca será dulce como la miel

Me das tu palabra, el libro de los libros, y me dices:” toma y devóralo, te amargará el vientre, pero en tu boca será más dulce que la miel”. Cada día me das tu palabra, que me renueva, y me hace más tuyo y menos mío. Para que sea palabra en tu palabra, tras haberla rumiado en la vida y en la oración.

tu paz

19 de noviembre
Jueves XXXIII

Lc 19, 41-44 ¡Si reconocieras tú también en este día lo que conduce a la paz!

Ábreme, Señor, los ojos para reconocer tu paz en mi vida, la paz que me dejas, la paz que me das; dame una mirada que sepa discernir los signos de tu paz en mi vida; los signos de tu paz en nuestra Iglesia, en nuestra sociedad, en nuestro mundo…dame el ser un hombre de paz, de la tuya. Un constructor de paz.