25 de diciembre
Natividad de Nuestro Señor Jesucristo
Misa del día
Jn 1 Y la palabra se hizo carne
Que mi silencio, Señor, de lugar a tu Palabra ( San Juan Crisóstomo)
Comentarios diarios a la Palabra de Dios, que ayuden a rumiarla y encarnarla
25 de diciembre
Natividad de Nuestro Señor Jesucristo
Misa de la medianoche
Is 9, 1-3.5-6 Un niño nos ha nacido
Salmo 95 Alégrese el cielo, goce la tierra
Tito 2, 11-14 Ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación
Lc 2, 1-14 Dió a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre
Mi corazón y mi carne retozan por el Dios vivo
23 de diciembre
Lc 1, 57-66 El Señor le había hecho una gran misericordia
Y claro, cada día que nos acercamos a tu nacimiento, se estremece el ser, porque estamos anhelantes, porque sabemos que vienes a rescatarnos de nuestro pecado, de nuestras miserias, porque nos vas a hacer, una vez más, un año más, con una paciencia infinita, con una confianza plena, una gran misericordia
21 de diciembre
Cant 2, 8-14 ¡La voz de mi amado!
Tu voz. La caricia de tu voz. La dulzura de tu ser en tu palabra. Tu ternura y tu misericordia. Tu amor hecho don. Tu voz. El arrullo de la tórtola, tu brinco de cervatillo, las flores del campo, la yema de la higuera abriéndose en silencio, el perfume de tus viñas. Tu voz que me dice: Levántate, amada mía, hermoso mía, ven a mi”. Es muy duce tu voz.
20 de diciembre
IV domingo de adviento
Lc 1, 26 Alégrate, María, llena de gracia
No me canso de escucharte Señor: alégrate, lleno de gracia, el Señor está contigo. Y cada vez que te escucho, en el misterio del ser más profundo, algo se asienta más en ti, sin que yo sepa bien cómo. Alégrate, alégrate, alégrate. Lleno de gracia, lleno de gracia, lleno de gracia. Estoy contigo. Estoy contigo. Estoy contigo. Siempre y en cualquier circunstancia.
19 de diciembre
Sábado III de adviento
Salmo 70 Sé tu mi roca de refugio…
…el alcázar donde me salve, porque mi peña y mi alcázar eres tú. Porque tú, Señor, eres mi esperanza y mi confianza, Señor, desde mi juventud. Y tu palabra, Señor, escribe la oración de mi corazón, desvela la verdad de mi ser.
