25 de diciembre
Natividad de Nuestro Señor Jesucristo
Misa de la aurora

Is 62, 11-12 Mira a tu salvador, que llega
Salmo 96 Amanece la luz
Tito 3, 4-7 Ha aparecido la bondad de Dios y su amor
Lc 2, 15-2o Fueron corriendo y encontraron a María y a José y al niño acostado en el pesebre

Venid a adorarlo

Navidad II

25 de diciembre
Natividad de Nuestro Señor Jesucristo
Misa de la medianoche

Is 9, 1-3.5-6 Un niño nos ha nacido
Salmo 95 Alégrese el cielo, goce la tierra
Tito 2, 11-14 Ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación
Lc 2, 1-14 Dió a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre

Mi corazón y mi carne retozan por el Dios vivo

Navidad I

24 de diciembre
Natividad de Nuestro Señor Jesucristo
Misa de la Vigilia

Is 62, 1-5 Por amor de Sión no callaré
Salmo 88 Tú eres mi Padre, mi Dios
Hechos 13, 16-17.22-25 Escuchad
Mt 1, 1-25 El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera

MI alma aguarda al Señor como el centinela la aurora

Misericordia y III

24 de diciembre

Lc 1,67-79 Por la entrañable misericordia de nuestro Dios

Y claro, de nuevo, cada día una repetición de lo mismo, tu misericordia que se ofrece, tus propia entrañas, tu vida, tu ser don. ¿Cabe mayor muestra de amor?

Misericordia II

23 de diciembre

Lc 1, 57-66 El Señor le había hecho una gran misericordia

Y claro, cada día que nos acercamos a tu nacimiento, se estremece el ser, porque estamos anhelantes, porque sabemos que vienes a rescatarnos de nuestro pecado, de nuestras miserias, porque nos vas a hacer, una vez más, un año más, con una paciencia infinita, con una confianza plena, una gran misericordia

Misericordia I

22 de diciembre

Lc 1, 46-56 Su misericordia llega a sus fieles de generación en generación

Y así es. Por el don de tu propia misericordia. Y nos sigues adentrando en el camino de la salvación, cada día, cada hora, cada amor.

mi amado

21 de diciembre

Cant 2, 8-14 ¡La voz de mi amado!

Tu voz. La caricia de tu voz. La dulzura de tu ser en tu palabra. Tu ternura y tu misericordia. Tu amor hecho don. Tu voz. El arrullo de la tórtola, tu brinco de cervatillo, las flores del campo, la yema de la higuera abriéndose en silencio, el perfume de tus viñas. Tu voz que me dice: Levántate, amada mía, hermoso mía, ven a mi”. Es muy duce tu voz.

Llena de gracia

20 de diciembre
IV domingo de adviento

Lc 1, 26 Alégrate, María, llena de gracia

No me canso de escucharte Señor: alégrate, lleno de gracia, el Señor está contigo. Y cada vez que te escucho, en el misterio del ser más profundo, algo se asienta más en ti, sin que yo sepa bien cómo. Alégrate, alégrate, alégrate. Lleno de gracia, lleno de gracia, lleno de gracia. Estoy contigo. Estoy contigo. Estoy contigo. Siempre y en cualquier circunstancia.

tu cruz

19 de diciembre
Sábado III de adviento

Salmo 70 Sé tu mi roca de refugio…

…el alcázar donde me salve, porque mi peña y mi alcázar eres tú. Porque tú, Señor, eres mi esperanza y mi confianza, Señor, desde mi juventud. Y tu palabra, Señor, escribe la oración de mi corazón, desvela la verdad de mi ser.