Visto

3 de enero
Lunes antes de Epifanía

Jn 1, 29-34 Yo lo he visto

Yo lo he visto, con los ojos de la fe, de la esperanza, de la caridad. Lo he visto porque se ha dejado atisbar detrás de mis celosías. Lo he visto cuando me he acercado a uno de estos mis pequeños hermanos, los enfermos, los que están en la cárcel, los que pasan hambre, o sed, los refugiados…lo he visto sin que yo sepa cómo, pero se que te he visto. Y por eso doy testimonio de ti, de tu bondad, de tu cercanía, de tu amor. Estás con nosotros.

Tu luz

2 de enero
II domingo de Navidad

Jn 1, 1-18 La luz brilla en las tinieblas

Tu luz, Señor, siempre tu luz, y también mis tinieblas. Tinieblas iluminadas por la claridad de tu presencia, que da visibilidad, que es faro, que muestra una presencia cercana, reconfortante, un lugar donde ponerme a salvo. Tu luz, Señor, que me habita. En el interior estás tú, invitándome a dejar de vivir opaco a tu resplandor, al fulgor de tu verdad, a tu ser todo de amor.

Ultima hora

31 de diciembre
Octava de Navidad


I Jn 2, 18-21 Es la última hora

Hoy la última hora del año. Gracias por cada instante vivido. Perdón por tanta gracia y bendición desperdiciada. Poco todos sus momentos, como he ido haciendo cada día, en tus manos. El tiempo en tus manos. Soy tuyo: mi cuerpo, mi vida, mi alma, mis entrañas y afición, dulce esposo y redención, pues por vuestro me ofrecí, ¿qué mandáis hacer de mí?

Con nosotros

30 de diciembre
Octava de navidad

Lc 2, 36-40 La gracia de Dios estaba con él

Cuando tú me mirabas la gracia en mi tus ojos imprimían por eso me adamabas y en eso merecían los míos adorar lo que en ti vían. Pues tú estás conmigo y tu gracia me acompaña.

Tinieblas

29 de diciembre
Octava de Navidad

I Jn 2, 3-11 Quien dice que está en la luz y aborrece a su hermano está aún en las tinieblas

Más de lo mismo. Es fácil amarte en el pesebre, niño pequeño en Belén, es más complicad comprometerse con tu carne herida en la humanidad sufriente, en los que padecen las carencias de mi abundancia. Llévame a tu luz en la carne de mi prójimo.

Santos Inocentes

28 de diciembre
Santo Inocentes

I Jn 1, 5-2,2 Dios es luz y en él no hay tiniebla alguna

Y sin embargo tantas veces, como cuando somos indiferentes ante el sufrimiento de los niños ultrajados, cuando tiramos balones fuera como Iglesia ante los abusos sexuales a menores, cuando endurecemos nuestro corazón estéril y no hacemos por paliar tanto dolor y tanto sufrimiento, entonces estamos prefiriendo las tinieblas a tu luz. Cual Herodes. No hay otra actitud posible sino estar siempre junto a la víctima. Sin vericuetos de sacristía. Ni otra palabra que la petición de perdón. Perdónanos tú, Señor.

San Juan Evangelista

27 de diciembre
San Juan, apóstol y evangelista

I Jn 1, 1-4 Lo que contemplamos y palparon nuestras manos

Es el testimonio que Juan da de ti; a tu pecho ha reposado. Ha contemplado tu cuerpo de amigo, ha reposado su cabeza en tu pecho, te ha palpado…y da testimonio de ti desde el amor, y nos anuncia esta buena noticia para que nuestro gozo sea completo hoy, en este tiempo de navidad y cada día del año que pronto comenzará.

Sagrada Familia

26 de diciembre
Sagrada Familia

Col 3, 12-21 Por encima de todo esto el amor

En el día en que celebramos a tu familia, recién nacido estás, la mirada de María y José pendiente de tu fragilidad, nos recuerdas que por encima de todo esto, de todo, el amor. El vínculo del amor que es más fuerte que el vínculo de a carne. Hoy te pido por mi familia, únenos en el vínculo de tu amor; y de una manera especial por las familias que viven vulneradas y descartadas en nuestra sociedad. Haznos solidarios con ellas.

Navidad y IV

25 de diciembre
Natividad de Nuestro Señor Jesucristo

Jn 1, 1-18 Y la Palabra se hizo carne

En el cielo la algarabía de los ángeles
las chirimías de los pastores en la tierra

mientras busco el silencio para adorarte
el mejor regalo

adorarte y mirarte asombrado
con tu misma mirada que me mira

mirándome me veo en ti

en la carne nacida de tu amor
en tu carne desnuda despojada
carne callada carne abajada
carne humana de tu ser Dios

me acerco a ti
a la carne de la humanidad
vulnerada silenciosa descartada
y no acierto a comprender tu misterio encarnado
aunque sé que estás

me aprendes un nuevo lenguaje
para amarte en la fragilidad herida
sin palabras sin decires
un no saber que queda balbuciendo
tartamudo de ternura tierna

y así, este año, en Belén
quedo en silencio ante tu Palabra
hecha carne
para acariciarte
para ungirte con óleo de ternura
para adorarte
sin palabras.