Confiad

4 de diciembre

Jueves I de adviento

Is 26, 1-6 Confiad en el Señor, porque el Señor es la roca perpetua

Confiad siempre en Dios, confiad siempre en Dios, es el camino recto, la roca perpetua sobre la que se asienta el mundo, el baluarte donde me salvo. Ayúdame, Señor, a confiar solo en ti, y vivir desde la confianza más radical. En tus manos.

Dignidad humana

3 de diciembre

Miércoles I de adviento

Is 25, 6-10 este es el Señor en quien esperamos

Te esperamos más allá de la muerte, que aniquilarás, según nos dice el profeta en este texto que hoy nos brindas. Escuchaba hace poco una frase de Simone weil: “el ser humano tiene un destino de vida eterna, por eso merece un respeto.” El respeto por prate de quien esperamos en ti, que nos lleva a considerar inalienable la dignidad de cualquier ser humano, haya hecho lo que haya hecho, porque su ser es un don tuyo, que le ha hecho hijo en tu propio amor.

isaías once

2 de diciembre

Martes I de adviento

Is 111, 1-10 Habitará el lobo con el cordero

Este texto de Isaías once me ha acompañado desde hace casi cinco décadas…En un lugar concreto de la sierra de madrid tuvimos el deseo de vivirte, Señor de la vida, con este espíritu de armonía universal, de acogida en la diversidad, de hospitalidad sin límites, de integración de contrarios. Un tiempo con una propuesta de vida religiosa singular, luego, como tantas cosas, decayó en el olvido. Sea lo que sea, Señor, te doy las gracias.

Tu gloria

1 de diciembre

Lunes I de adviento

Is 4, 2-6 la gloria será un baldaquino y una tienda, sombra en la canícula.

Tantos años viviendo el adviento y es la primera vez que me haces caer en este versículo de Isaías. Tu gloria como baldaquino, como tienda que da sombra en la canícula, refugio y abrigo de la tempestad y de la lluvia.  Vienes y acampas entre nosotros, pones tu tienda al sol para que encontremos en ella brisa en las horas de fuego, en medio de este otoño invernal que se extiende por nuestro mundo.

Adviento

30 de noviembre

I domingo de adviento

Is 2, 1-5 Ven, caminemos a la luz del Señor

Voy hacia ti, llamado por tu palabra, al inicio de este tiempo de adviento, tiempo de espera, tiempo de esperanza, tiempo de atención, tiempo de vigilancia, tiempo de poner todo mi ser en expectación, en tensión amorosa, en movimiento. Busco, deseo, me acerco, camino hacia tu luz, que viene como un torrente en crecida a llenarme de todo lo bueno, bello y verdadero que me ofreces cada día.

Corazón embotado

29 de noviembre
Sábado XXXIV

Lc 21,34-36 tened cuidado no se os emboten vuestros corazones

Corazones embotados, que no son capaces de acogerte, de vivir abiertos a ti, de tener una disponibilidad cordial hacia los más necesitados….Corazones embotados, ensimismados, manipulados, rendidos a las juergas, borracheras e inquietudes de la vida que nos apartan de ti, y no nos hacen permeables a tu palabra.

Cercanía

28 de noviembre
Viernes XXIV

Lc 21, 29-33 sabed que está cerca el reino de Dios

Al hilo de mi oración de ayer, seguimos con los signos inminentes no solo de la liberación que nos ofreces, sino de la cercanía de tu reino. Cercanía que siempre, siempre, está presente en nuestra vida, que se hace presencia cotidiana, llamada a vivir en la alegría de tu evangelio, vueltos a ti, en pura verdad.

Alzad la cabeza

27 de noviembre
Jueves XXXIV

Lc 21,20-28 Levantaos, alzad la cabeza, se acerca vuestra liberación

Es la llamada que nos haces, al final del año litúrgico, al inicio de un tiempo nuevo, que siempre, siempre, está comenzando. Nos llamas a salir del amodorramiento, a erguir nuestra cabeza en actitud de atención y vigilia, a comprender que estás cerca y nos estás ofreciendo un momento de liberación…gracias, Señor, porque siempre me liberas, sobretodo de mí mismo.

Bendecid

26 de noviembre
Miércoles XXIV

Dn 3 Bendecid al Señor

El cántico de Daniel invita a toda la creación, obra de tus manos, a bendecirte. Buen día hoy, mientras leemos el salmo responsorial, para entrar en una letanía de bendiciones. Que todas tus criaturas de bendigan, Señor, quete alaben tus fieles…. Tú, el Dios que bendice, seas alabado y bendito por los siglos.

Desmoronamiento

25 de noviembre
Martes XXXIV

Dn 2, 31-45 Una piedra se desprendió sin intervención humana

Una piedra hace que se desmorone la estatua de oro, plata, bronce, hierro y pies de barro. Una piedra que se desprende sin intervención humana. Pensamos que todo lo controlamos, que todo lo dominamos, que todo lo podemos, con este deseo nuestro de omnipotencia narcisista. Pero no es así. La estatua cae, los imperios se derrumban, todo desaparece. Menos tu presencia amorosa, que guía la historia.