28 de febrero
Sábado I de cuaresma
Mt 5, 43-48 amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen
Con una claridad meridiana nos invitas, nos pides, mejor dicho, a amar a nuestros enemigos. Igual no tengo enemigos declarados, pero si que tengo personas que me caen peor, que están en las antípodas de mi pensamiento, que me ponen nervioso, que me resultan pesadas, cargantes, insoportables…por todas ellas rezo, Señor, y las pongo en tus manos. Y rezo también por mí, para que sea capaz de amarlas.
