25 de febrero
Martes VII
Ecl 2, 1-11 amadlo y vuestros corazones se llenarán de luz
Es otra verdad, otra realidad, otra certeza. Tu amor, con el que te amo, llena mi corazón de luz.
Comentarios diarios a la Palabra de Dios, que ayuden a rumiarla y encarnarla
24 de febrero
Lunes VII
Mc 9, 14-29 Creo, pero ayuda mi falta de fe
Tantas veces es mi confesión de fe. Creo, porque me has dado el don de creer, porque me has escogido portentosamente, por pura gracia tuya. Pero necesito que aumentes mi fe, tan débil, tan pequeña…es verdad, que pequeña como un grano de mostaza. Todo es posible para el que tiene fe. Tengo fe en que haces obras grandes, maravillas, en mi.
23 de febrero
VII domingo
Lc 6, 27-38 Tratad a los demás como queréis que ellos os traten
Leo esta palabra tuya en la eucaristía de la cárcel, domingo víspera. Todo este evangelio es un consejo para vivir en sintonía contigo. Hay un silencio acogedor, todo el mundo sabe que esta palabra es espíritu y vida, que nos acerca a la verdad, aunque luego nos cueste siempre vivirla. Cuando comento que si damos se nos dará varios internos levantan la voz para decir que esto no es así. En tus manos, Señor, todos los que han escuchado tu Palabra. Y quieren vivirla, aunque no puedan.
22 de febrero
Cátedra de san Pedro
Salmo 22 El Señor es mi pastor
Hoy, fiesta de la cátedra de san Pedro, te pido por el papa, por los obispos, por todos los pastores y pastoras que cuidan de tu pueblo santo, en tu nombre, por todas las personas que se desviven para que en la iglesia, en nuestro mundo, especialmente entre las personas más necesitadas, marginadas y descartadas, nada falte, y reparan las fuerzas de las que están cansadas y agobiadas. En tus manos, Señor.
21 de febrero
Viernes VI
Gn 11, 1-9 porque allí confundió el Señor la lengua de toda la tierra
Seguimos en Babel. Sin entendernos, sin comprendernos, sin pronunciar palabras que unen en vez de palabras que crean división, sin ser capaz de dialogar buscando la paz, la concordia, el crecimiento en el bien común. Seguimos anteponiendo el propio interés. Perdónanos, Señor.
20 de febrero
Jueves VI
Gn 9, 1-13 Quien derrame la sangre de un hombre, por otro hombre será su sangre derramada; porque a imagen de Dios hizo él al hombre.
Larga es hoy la cita. Quiero rumiarla toda en la oración, ante ti. La dignidad del ser humano viene del haber sido creados a tu imagen. Por eso no podemos derramar la sangre del prójimo. Escucho tu palabra ante el genocidio que se ha infringido en Gaza al pueblo palestino, en tu tierra santa. Ante la muerte de tantas personas en Ucrania. Y en tantos conflictos que siguen en nuestro mundo. ¡Cuánta barbarie!¡Cuánto dolor!
19 de febrero
Miércoles VI
Mc 8, 22-26 veía todo con claridad.
Pones por segunda vez tus manos en mis ojos. Miro. Estoy curado. Ahora veo todo con claridad. Veo con desde tus ojos, Veo con tu mirada. Veo desde la misericordia que has tenido conmigo. Veo, Señor, porque tú me ves, y me sanas y me salvas. Y siempre te canto con un corazón agradecido.
18 de febrero
Martes VI
Mc 8, 14-21 ¿Tenéis el corazón embotado?
No me cuesta entender, Señor, que tu reproche me lo puedo aplicar con facilidad. Tengo el corazón embotado por tanta información, por tanta imagen, por tanto análisis, por tanta banalidad a la que accedo, por tanto tiempo que se me escurre de las manos en las redes sociales, por todas las veces en que no fijo los ojos en ti y se enturbia mi mirada, y mi corazón se embota. Ayúdame, Señor.
17 de febrero
Lunes VI
Gn 4, 1-15 el pecado acecha a la puerta y te codicia, aunque tú podrás dominarlo
Recibe Caín tu Palabra, Señor. Tú podrás dominarlo. Tú puedes dominarlo. Timshel, en hebreo. Es tu elección. Es nuestra elección… Nos has hecho libres. Y nos has dado la ayuda inestimable de tu gracia, que podemos acoger. Tú puedes. Yo puedo. En ti confío.
16 de febrero
VI Domingo
Mt 5, 1 y ss Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el reino de Dios
La clave. Tus bienaventuranzas. En ello nos va la vida. No hay otra posibilidad para vivir bienaventurado. Ya en esta vida, y sobre todo en la eterna, viviremos el espíritu de las bienaventuranzas, sin fin. Porque si hemos puesto nuestra esperanza en Cristo solo en esta vida, somos los más desgraciados de los seres.