Tocarte

20 de enero
Jueves II

Mc 3, 7-12 Lo que sufrían de algo se le echaban encima para tocarlo

La vida que trasmites, Señor. La esperanza que suscitas, que va más allá de toda esperanza, de la vida y de la muerte. Tú siempre sanas, aunque el cuerpo muera, porque siempre estás dando la vida.

Hermoso de aspecto

19 de enero
Miércoles II

I Sm 17, 32-33-47.40-51 Lo despreció, viendo que era un muchacho rubio y de hermoso aspecto

Lo mismo que ayer, Señor, remachas en el mismo clavo. La apariencia que nos condena a condenar. Y sin embargo en la debilidad de David, en su pequeñez rubicunda, en su hermosura de tan poco ardor guerrero, vas a hacer obras grandes, venciendo al gigante. Y así, cada día.

Apariencia

18 de enero
Martes II

I Sm 16, 1-13 No te fijes en su apariencia

Porque tú, Señor, lo que miras no es lo que miramos; tú miras directamente el corazón de cada uno de nosotros, porque nos sondeas y nos conoces. Y tú mirar no está en lo externo sino en lo interno, porque es allí donde está lo esencial del ser creaturas tuyas.

Silencio

17 de enero
Lunes II

Mc 2, 18-22 Mientras el esposo está con ellos, no pueden ayunar

El ayuno del silencio, del dejar en tus manos mis palabras y mi mucha palabrería. En tantas ocasiones que pienso que lo mejor sería entrar en el gran silencio y desaparecer. Mientras lo piense no será natural. Tú me indicarás el modo y la hora. En tus manos, Señor, y siempre para tu gloria.

Diversidad

16 de enero
II domingo

I Cor, 12-4 11 Hay diversidad

San Pablo se refiere a la diversidad de carismas, pero yo me refiero en esta oración, Señor, a la diversidad con la que has creado a las personas, tan diferentes en todos los aspectos, en lo físico y en lo espiritual…y en esa diversidad, que tantas veces ha sido marginada, perseguida, condenada, tu ser resplandece como el Dios Uno que todo lo unifica a tu imagen y semejanza, que todo lo colma de su bondad. Todo lo que has creado lo has visto como bueno.

Cosa igual

14 de enero
Viernes I

Mc 2, 1-12 Nunca hemos visto cosa igual

Admirable en tu fuerza, invencible. Señor, tú me sondeas y me conoces, cuando me siento, cuando me levanto. No ha llegado la palabra a mi mano, o a mi boca, y ya señor te la sabes toda. Y sigues diciendo, infatigable, tus pecados te son perdonados.

Limpio

13 de enero
Jueves I

Mc 1, 40-45 Si quieres puedes limpiarme

Seguimos en la misma dinámica. Si quieres puedes limpiarme. Me limpias con la confianza de que lo importante no es mi suciedad, ni mi enfermedad, ni mi fragilidad, ni mi pecado, sino el que tú eres el señor de mi vida, y todo lo demás vendrá por añadidura.

Aquí estoy

12 de enero
Miércoles I

I Sm 3. 1-10-19-20 Aquí estoy porque me has llamado

Cuándo de cierto también en esta frase. Está bien que al comienzo de este tiempo ordinario pongas delante de nuestros ojos las verdades de cada día. Aquí estoy porque me has llamado. ¿Si tú no me hubieras llamado estaría escribiendo esto, o tú lo estarías leyendo? ¿Estaríamos ambos dirigiéndonos a ti? Gracias

por el don de tu llamada, por el don de la vocación. Este año, que estoy viviendo el cuarenta de mi noviciado, hará treinta de mi ordenación sacerdotal. El tiempo en tus manos.

A tus ojos

11 de enero
Martes I

I Sm 9-20 Que tu sierva encuentre gracia a tus ojos

Es una petición que repito continuamente, con el convencimiento de que te pido lo que me das: encontrar gracia ante tus ojos. Porque tu gracia vale más que la vida, tú eres la vida de mi vida, cada día. Y haces fecundo lo que en mi vientre es estéril. Gracias, Señor. Dame sencillez y humildad para comprender que todo don en mi vida viene de ti, y que tú eres el que actúas en mi.