La viuda

27 de noviembre
Lunes XXXIV

Lc 21, 1-4 Ha echado todo lo que tenía para vivir

La viuda, generosidad sin límites, como tú. Hasta dar la propia vida por amor, sin reservas, sin cálculos…dar y darse. Confiando el mañana en tus manos providentes. Lejos estoy, Señor, de vivir así. Ayúdame por tu misericordia.

Cristo Rey

26 de noviembre
Cristo Rey

Mt 25 Se sentará en su trono de gloria

Tu trono de gloria, Señor, la misericordia. A ella nos llamas, desde ella nuestra vida adquiere la consistencia de tu amor, al participar de tu propio ser, de tu realeza, manso y humilde de corazón, rico en misericordia. Tú Cristo, muestras tu ser real en los que tienen hambre, sed, en los forasteros, refugiados, inmigrantes, en los que están desnudos, enfermos y presos. En ellos nos llamas a vivir tu majestad.

En tierra extranjera

25 de noviembre
Sábado XXXIII

Macabeos 6, 1-13 Ya veis, muero de tristeza en tierra extranjera

Por todos los que mueren camino de la aparente tierra prometida, en los desiertos de África, en el mar mediterráneo, en los campos de refugiados, cruzando Centroamérica en el tren de la bestia, huyendo de la pobreza, de la violencia, de la guerra, del hambre, de la discriminación por causa de la religión, de la identidad sexual, de las ideas políticas. Por todos los que mueren de tristeza en tierra extranjera de pido, señor. Se tú su consuelo.

camino de paz

23 de noviembre
Jueves XXXIII

Lc 19,41-44 Si reconocieras en este día el camino que conduce a la paz

Señor, haz de mí un instrumento de tu paz, que donde haya odio ponga yo amor. Dame tu paz, no como la da el mundo, para que pueda transmitirla a tantos hombres y mujeres que viven en las más variadas guerras contra sí mismo, contra el prójimo, contra ti. Hazme hombre pacífico, hijo tuyo, signo de paz y reconciliación, hoy mismo, y cada día de mi vida.

martirio

22 de noviembre
Miércoles XXXIII

Macabeos 7, 1.20-31 No temas a ese verdugo

Estremece el testimonio del martirio de los siete hermanos, las palabras de la madre, su fe en ti, Señor de la vida, que alientas en todas las circunstancias, que llenas de tu misericordia el ser de tus fieles. Hijo mío, mira el cielo y la tierra, fíjate en todo lo que contienen, y ten presente que Dios lo creo todo de la nada. Poner la mirada en ti, Señor, para recordar lo que somos, y no amara tanto la vida que temiera la muerte.

María

21 de noviembre
Presentación de la Virgen

Zac 2, 14-17 Alégrate y goza

Me alegro y gozo en ti, señor, porque habitas en medio de mí y eres más íntimo que mi propia intimidad, porque me llamas, me sostienes, me bendices, me perdonas, porque tu misericordia es grande conmigo, bendito seas, Jesús, fruto del vientre de María, la Virgen, tu madre, la que se goza también en el señor, su Salvador.

Ten compasión de mi

20 de noviembre
Lunes XXXIII

Lc 18, 35-43 Jesús, hijo de David, ten compasión de mi

Ten compasión de mi ceguera, de mi estar sentado al borde del camino, de mi pobreza que mendiga, de mi grito de auxilio, de mi reconocerte como señor de mi vida, de mi deseo de ti, de mi fe vacilante pero puesta en ti, dulce Jesús mío, te misericordia de mí.

Mujer fuerte

19 de noviembre
XXXIII Domingo

Pro 31,10-13.19-20.30-31 Una mujer fuerte, ¿quién la hallará?

A millares, mujeres fuertes, que saca adelante sus familias, que progresan con microcréditos, que renuncian a sí mismas por sus hijos, que en la nada mantienen viva la esperanza de salir adelante en las guerras, en las hambrunas, en el exilio, refugiadas, mujeres que mantienen viva la iglesia desde la catequesis, el voluntariado, el servicio a los más desfavorecidos, mujeres médicos, juezas, maestras, mujeres que dan la vida al mundo y que siguen tan discriminadas, tantas veces en la misma iglesia que sostienen. Por ellas te pido, Señor. Gracias a ellas somos.

Sabiduría VII

18 de noviembre
Sábado XXXII

Sab 18, 14-16 Un silencio sereno lo envolvía todo, y, al mediar la noche su carrera, tu palabra

Es tu Pascua, tu paso, ahora mismo, por mi vida, liberándome de mi propia esclavitud, encarnándote en mi ser, protegiéndome con tu mano, haciéndome contemplar prodigios admirables, alabándote a ti, mi libertador.