10 de diciembre
Jueves II de adviento
Is 41, 13-20 No temas, gusanillo de Jacob, oruga de Israel
Gusanillo, oruga…y comprendo tu ternura, la calidez de tu amor, tu cercanía de padre, tu misteriosa presencia como amado y como amante. Gracias. Señor.

Comentarios diarios a la Palabra de Dios, que ayuden a rumiarla y encarnarla
10 de diciembre
Jueves II de adviento
Is 41, 13-20 No temas, gusanillo de Jacob, oruga de Israel
Gusanillo, oruga…y comprendo tu ternura, la calidez de tu amor, tu cercanía de padre, tu misteriosa presencia como amado y como amante. Gracias. Señor.

9 de diciembre
Miércoles II de adviento
Is 40, 25-31 Fortalece a quien está cansado, acrecienta el vigor del exhausto
De nuevo, Señor, es esta semana, me dices que eres la fortaleza de quien está cansado, el vigor del exhausto. Y mientras leo esto y escribo esto, me viene el rostro de personas concretas que sufren la enfermedad, y de los que sufren a los enfermos. Sé tu su desanso, su vigor, su fortaleza. Por tu misericordia, Señor.

8 de diciembre
Inmaculada Concepción
Lc 1, 26-38 Alégrate, llena de gracia, el señor está contigo
El corazón se me va siempre a esta frase, Señor, que es tu palabra al encuentro de María. Haciéndose carne en nuestra carne. Estás con Ella, y desde ella estás con nosotros y eres nuestra salvación. Gracias Señor, por el don de María. Como ella estamos todos llamados a ser santos e irreprochables en el amor.

7 de diciembre
Lunes II de adviento
Is 35, 1-10 Sed fuertes, no temáis
Te lo digo, Señor, en nombre de tantas rodillas vacilantes, de las manos débiles, con inquietud, sobre todo por causa de la enfermedad. Lo digo desde mi propia fragilidad. Y canto de nuevo el canon que en tantos momentos me acompaña: en mi debilidad me haces fuerte. No temas, no temamos, ¡he aquí nuestro Dios! Llega en persona y nos salvará.

6 de diciembre
II domingo de adviento
Is 40, 1-5.9-11 Aquí está nuestro Dios
Aquí estás, Señor. Conmigo. En este momento en el que te escribo, en todo momento. Tú presencia, incluso en la ausencia, es fuente de vida para mí. Estás cerca, estás como un buen pastor, estás como luz, como salvación. Estás. Eres una realidad. Ayúdame a prepararte una camino, Señor.

5 de diciembre
Sábado I de adviento
Mt 9,35-10,15.6-8 Proclamad que ha llegado el reino de los cielos
Alentemos la esperanza de que tú estás en medio de nosotros, dando a la humanidad tu belleza y tu bondad. Curando enfermos, resucitando muertos, limpiando leprosos, arrojando demonios. Seamos instrumento de tu misericordia. Lo que hemos recibido gratis, démoslo gratis.

4 de diciembre
Viernes I de adviento
Salmo 26 ten ánimo, espera en el Señor
Rezo este salmo en nombre de todos aquellos que sufren desesperación, que viven en la pobreza o en la marginación, que está atribulados, sobrepasados por las circunstancias de la vida. En su nombre te digo, el Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? Y hasta lo profundo de su ser llegue tu palabra: espera en el Señor, se valiente, ten ánimo, espera en el Señor.

3 de diciembre
Jueves I de adviento
Is 26, 1-6 Confiad siempre en el Señor
Mi ánimo está firme y mantiene la paz, porque confía en ti. Que de verdad sea así, Señor. Tú la roca de mi baluarte, mi escudo y refugio. Tú el buen pastor que me conduce por cañadas oscuras. Tu vara y tu cayado me sosiegan.

2 de diciembre
Miércoles I de adviento
Is 25, 6-10ª Aniquilará la muerte para siempre
Escucho y se, Señor, que has vencido a la muerte. Me viene bien recordarlo en un tiempo en que la enfermedad y la muerte de seres queridos se hace más palpable, visible, cercana. Tú eres un Dios de vivos y no de muertos. En tus manos estamos. No abandones la obra de tus manos.

1 de diciembre
Martes I de adviento
Is 11, 1-10 Brotará un renuevo del tronco de Jesé
Esta profecía, tan cercana a mi vida como religioso marianista, tan vital, me llena hoy de agradecimiento por todo lo que he vivido, por todo lo que he recibido de ti, por tus dones, por tus llamadas….porque está lleno el país del conocimiento del Señor, como las aguas colman el mar.
