Pascua VII

11 de abril
Sábado octava de pascua

Mc 16, 9-15 Jesús, resucitado al amanecer del primer día de la semana

Las aves del alba con su canto de plumas. El rocío que comienza ya a mojar cada piedra, las hojas de los árboles. Nada puede verse, todo es luz que deslumbra. El verdor naciente de la tierra estalla en primavera. El canto intermitente del mirlo, oculto en la hendidura de la roca, la piedra corrida. El alba aparenta toda como un canto. Todo está en la cumbre, bien dispuesto para la vida. Como si allí nadie supiera de la muerte. Miro llegar la luz. Oigo los verderillos del amanecer. Tu vida amado, Cristo comienza a hablar en mí.

Autor: Nano Crespo

Religioso Marianista, sacerdote. Actualmente trabajo en la pastoral de un colegio en Madrid, precisamente donde estudié y sentí la llamada a la vocación religiosa. Desde hace tres años escribo cada día un comentario a la Palabra de Dios, que me ayuda a encarnarla y a darla a los demás. De alguna manera participo en la misión de María, dando a Jesús, dando su Palabra.

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