Pascua IV

8 de abril
Miércoles de la octava de pascua

Lc 24, 13-35 ¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino?

Tú en mi y yo en ti, y el corazón ardiendo en tu amor. Tu palabra anida en mi pecho. ¿Quién puede traducir a signos las sílabas del cielo? La claridad de tu pascua, abriéndose camino y delicadamente conquistando el reino de las sombras. Y nosotros aquí, en estupor, contemplando en silencio tanta maravilla.