6 de abril
Lunes octava de Pascua
Mt 28, 8-15 Llenas de miedo y de alegría
La vida misma, en ti, Señor. El miedo de lo incomprensible, de lo inconmensurable, de lo que no entra en razón. La alegría de la maravilla que acaban de presenciar. Tu presencia viva, tu luz prodigiosa, la plenitud del tiempo al alcance de la mano, la muerte vencida. En el afán de cada día, el hilván de tu misericordia.
