7 de marzo
Sábado II de cuaresma
Salmo 102 Bendice alma mía al Señor
Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios. Él perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades; él rescata tu vida de la fosa, y te colma de gracia y de ternura. No hace falta más, Señor. Rezo este salmo en nombre de los moribundos. Bendice alma mía al Señor.
