27 de febrero
Viernes I de cuaresma
Salmo 129 Mi alma aguarda al Señor más que el centinela a la aurora
Me gusta, cada día, ver cómo la noche es vencida por la claridad del resplandor del nuevo día. Y muchas veces rezo, en ese momento de alba, recuerdo esta frase del salmo, que pones tú en mi boca. Te aguardo, Señor, como el centinela la aurora, esperando tu llegada, tu luz y tu esplendor, que iluminan a los que vivimos en tinieblas y en sombras de muerte.
