Nadie es profeta en su tierra

4 de febrero
Miércoles III semana

Mc 6, 1-6 No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa

El otro día, por una nimiedad, pensé que esta frase se podría aplicar, de alguna manera, a algo de lo que estoy viviendo. Probablemente una exageración narcisista de mi parte. Que viva con naturalidad lo que vivo, que no me enrede en nada, que no se desordenen mis afectos, que viva con la libertad que tú me regalas. Es lo que te pido, Señor.

Llanto del Padre

3 de febrero
Martes III semana

II Samuel 18, 9-10. 14b. 24-25a. 31 – 19, 3 ¡Hijo mío, Absalón, hijo mío! ¡Hijo mío, Absalón! ¡Quién me diera haber muerto en tu lugar !¡Absalón, hijo mío, hijo mío!

El llanto de cualquier padre cuando muere su hijo. El llanto de tantos padres, y madres, en Gaza. La barbarie de la humanidad, el genocidio al que nos hemos acostumbrado. Y tú, Jesús mío, Hijo del Padre, dando la vida por nosotros, por amor. Hasta el extremo.

Vida consagrada

2 de febrero
La Presentación del Señor

Lc 2, 22-40 Porque mis ojos han visto a tu Salvador,(…)luz para alumbrar.

Luz de mi vida, Cristo Jesús, llévame a la claridad de Padre. Gracias por el don de la vida religiosa en tu Iglesia, gracias por la vocación que me has dado a la vida religiosa marianista, lléname de tu luz para irradiarla, con sencillez y humildad, en la realidad que me circunda. En tus manos siempre, Señor.

lo necio del mundo

1 de febrero
Domingo IV

I Cor 1, 26-31 Fijaos en vuestra asamblea, hermanos: no hay en ella muchos sabios en lo humano, ni muchos poderosos, ni muchos aristócratas; sino que, lo necio del mundo lo ha escogido Dios para humillar a los sabios, y lo débil del mundo lo ha escogido Dios para humillar lo poderoso.

Esta lectura será también leída hoy en la eucaristía que celebraré en el centro penitenciario Madrid III. Y como siempre, tu Palabra se encarna en la realidad. Gracias.