Navidad IV

No hay belleza
si ignora el sufrimiento humano.
No puede haber una verdad
que silencie el dolor ajeno.
No puede llamarse bondad
a lo que permite que otros sientan dolor

Tadeusz Borowski, Nuestro hogar es Auschwitz

Tú, que naces pobre,
asumes el sufrimiento de la humanidad,
desde tu cruz.
Por eso eres bello, varón de dolores.

Tú, que eres la verdad verdadera,
naces para liberarme del egoísmo
escuchando el dolor ajeno,
que clama hasta ti.

Tú que amas
a toda criatura humana,
sin excepción,
eres la bondad de Dios
manifestada
en la carne débil del recién nacido.

La experiencia de la migración acompaña la historia del pueblo de Dios. (…) María y José huyen con el Niño a Egipto. El mismo Cristo, que «vino a los suyos, y los suyos no lo recibieron» (Jn 1,11), vivió entre nosotros como extranjero. Por eso, la Iglesia siempre ha reconocido en los migrantes una presencia viva del Señor,que en el día del juicio dirá a los que estén a su derecha:
«Fui forastero, y me recibisteis» (Mt 25,35).

León XIV, Dilexi te, n.73

Os deseo a todos una Feliz Navidad

Navidad III

25 de diciembre
Misa de la aurora

Salmo 96
Amanece la luz para el justo
y la alegría para los rectos de corazón

Concede, Señor Dios nuestro, a los que vivimos inmersos en la luz de tu Palabra hecha carne que resplandezca en nuestras obras la fe que haces brillar en nuestro espíritu.

Navidad II

25 de diciembre
Misa de medianoche

Llega, Señor, tu Palabra:

Tú eres mi Hijo yo te he engendrado hoy
El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande.
Un niño nos ha nacido, Príncipe de la paz.
Trae la salvación para todos los hombres
Hoy en la ciudad de David os ha nacido un salvador.