Adviento

30 de noviembre

I domingo de adviento

Is 2, 1-5 Ven, caminemos a la luz del Señor

Voy hacia ti, llamado por tu palabra, al inicio de este tiempo de adviento, tiempo de espera, tiempo de esperanza, tiempo de atención, tiempo de vigilancia, tiempo de poner todo mi ser en expectación, en tensión amorosa, en movimiento. Busco, deseo, me acerco, camino hacia tu luz, que viene como un torrente en crecida a llenarme de todo lo bueno, bello y verdadero que me ofreces cada día.

Corazón embotado

29 de noviembre
Sábado XXXIV

Lc 21,34-36 tened cuidado no se os emboten vuestros corazones

Corazones embotados, que no son capaces de acogerte, de vivir abiertos a ti, de tener una disponibilidad cordial hacia los más necesitados….Corazones embotados, ensimismados, manipulados, rendidos a las juergas, borracheras e inquietudes de la vida que nos apartan de ti, y no nos hacen permeables a tu palabra.

Cercanía

28 de noviembre
Viernes XXIV

Lc 21, 29-33 sabed que está cerca el reino de Dios

Al hilo de mi oración de ayer, seguimos con los signos inminentes no solo de la liberación que nos ofreces, sino de la cercanía de tu reino. Cercanía que siempre, siempre, está presente en nuestra vida, que se hace presencia cotidiana, llamada a vivir en la alegría de tu evangelio, vueltos a ti, en pura verdad.

Alzad la cabeza

27 de noviembre
Jueves XXXIV

Lc 21,20-28 Levantaos, alzad la cabeza, se acerca vuestra liberación

Es la llamada que nos haces, al final del año litúrgico, al inicio de un tiempo nuevo, que siempre, siempre, está comenzando. Nos llamas a salir del amodorramiento, a erguir nuestra cabeza en actitud de atención y vigilia, a comprender que estás cerca y nos estás ofreciendo un momento de liberación…gracias, Señor, porque siempre me liberas, sobretodo de mí mismo.

Bendecid

26 de noviembre
Miércoles XXIV

Dn 3 Bendecid al Señor

El cántico de Daniel invita a toda la creación, obra de tus manos, a bendecirte. Buen día hoy, mientras leemos el salmo responsorial, para entrar en una letanía de bendiciones. Que todas tus criaturas de bendigan, Señor, quete alaben tus fieles…. Tú, el Dios que bendice, seas alabado y bendito por los siglos.

Desmoronamiento

25 de noviembre
Martes XXXIV

Dn 2, 31-45 Una piedra se desprendió sin intervención humana

Una piedra hace que se desmorone la estatua de oro, plata, bronce, hierro y pies de barro. Una piedra que se desprende sin intervención humana. Pensamos que todo lo controlamos, que todo lo dominamos, que todo lo podemos, con este deseo nuestro de omnipotencia narcisista. Pero no es así. La estatua cae, los imperios se derrumban, todo desaparece. Menos tu presencia amorosa, que guía la historia.

Monedillas

24 de noviembre
Lunes XXXIV

Lc 21, 1-4 Una viuda que echaba dos monedillas

La que ha echado todo lo que tenía para vivir. Dos monedillas. Una nimiedad que es una magnitud eterna. Que atrae la mirada del que todo lo ha dado por amor, para salvarnos. Del que no retuvo nada de sí, del que fue despojado de todo, para recibirlo todo de ti, Señor. Dame generosidad para vivir desprendido, generoso, sencillo, solidario, siguiendo tus huellas.

Cristo Rey

23 de noviembre

Cristo Rey

Lc 23, 35-43 Este es el rey de los judíos

Tú lo dices, eres Rey. En la cruz, despojado de todo, entregado, abandonado en las manos del Padre. Como rey te contemplo y te adoro. Y me acerco a tu cruz para pedirte que venga a nosotros tu reino de vida, de verdad, de justicia, de paz, de gracia y de amor. Venga a nosotros tu reino, Señor.

mi música

22 de noviembre
Santa Cecilia

Salmo 100 Para ti es mi música, Señor.

Voy a cantar la bondad y la justicia, y tu amor, y tu misericordia. Voy a alabarte, y darte gloria, y bendecirte, con todas las músicas de mi corazón, con mi cuerpo, con mi espíritu, con todas las fuerzas de mi ser. En tu armonía sueno. Me tañes. Gracias, Señor.

Cueva de bandidos

21 de noviembre
Viernes XXXIII

Lc 19, 45-48 Mi casa será casa de oración. Pero la habéis convertido en cueva de bandidos.

Cuánto pecamos, como hombres y mujeres de Iglesia, y damos escándalo con nuestro comportamiento inmoral, en busca de poder, placer, apegos, costumbres infectas, convertimos en cueva de bandidos tu casa. Que es la casa donde todos deberían encontrar un lugar seguro, para estar al socaire de tu ternura y tu misericordia.