22 de marzo
Sábado II de cuaresma
Salmo 102 Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios.
Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa,
y te colma de gracia y de ternura
Y para qué orar con otras palabras diferentes a la que tú pones en mis labios y en mi corazón
