Amor III

25 de octubre
Martes XXX

Rm 8, 18-25 Gemimos en nuestro interior

Gimo en lo más profundo de mi ser, Señor, porque te espero y no ten tengo, porque te tengo y te anhelo, porque te anhelo y no descanso hasta que la espera se consume en la unión del amor. Mientras tanto me regalas las primicias del espíritu que, en medio de los gemidos, me hacen exclamar: ¡Abba!, padre, con amor.

Amor II

 

24 de octubre
Lunes XXX

Rm 8, 12-17 Somos hijos de Dios

Somos tus hijos, Señor, engendrados en el amor, en tu amor. Por amor nos has creado, por amor te has hecho presente a lo largo de la historia, y la has convertido en historia de salvación. Por amor nos has redimido: tanto nos has amado que nos amaste hasta el extremo de dar la vida por puro amor. Hijo tuyo en el amor.

Amor I

23 de octubre
Domingo XXX

Mt 22, 34-40 Amarás al Señor con todo tu corazón

Es bueno amar tantas cosas como se pueda, escribía Van Gogh a su hermano Theo. Es bueno, creo, amarte a ti, y amar todas las cosas en ti. Es bueno y saludable amarte con todo el corazón, con toda el alma, con todo el ser…y siendo amor, en ti, amar todo lo que tú mas, Señor, a todos los que diste tu vida por amor.

Habitado

22 de octubre
Sábado XXIXX

Rm 8, 1-11 El Espíritu de Dios habita en vosotros.

Es así.  Y por eso me vivificas. Déjame hoy recordar esta verdad: tú habitas en mi, soy templo tuyo, tú me vivificas…en el silencio más profundo de mi ser grábame esta realidad: soy tuyo, tú me has creado y has alentado en mi tu Espíritu, por pura iniciativa tuya. Me has hecho para Ti, en Ti. Gracias, Señor.

Pecado

21 de octubre
Viernes XXIX

Rm 7, 18-25 El bien que quiero hacer no lo hago, el mal que no quiero hacer, eso es lo que hago.

¡Qué bien descrita la realidad de nuestra existencia, Señor, el contrate entre el querer y el obrar, la incoherencia de nuestro ser. Voy a dejar que esta frase vaya trabajándome desde dentro, al menos hoy. Sin otro deseo que ser más tuyo, con mayor verdad y mayor autenticidad. Por la riqueza de tu gracia, que opera en mi el querer y el obrar.

Arbol

20 de octubre
Jueves XXIX

Salmo 1 Será como un árbol

Recitar este salmo primero, Señor, e ir abriendo mis labios y mi corazón al salterio, fuente de oración incesante. Dichoso el hombre, dichosa la mujer…que pone su gozo en ti, que ha puesto su confianza en ti, que medita tu Palabra día y noche. Haciéndolo seré como un árbol plantado al borde de la acequia, hermosa imagen para recordarme que tú eres el manantial que riegas mi vida, cuando se abre a Ti.

Pecado

19 de octubre
Miércoles XXIX

Rm 6, 12-18 Que el pecado no siga dominando vuestro cuerpo
…ni seáis súbditos de los deseos del cuerpo. Lo primero que llega a mis ojos al acercarme hoy a tu Palabra, Señor, es esta frase de Pablo. Ante mis ojos está presente mi pecado, reconozco mi culpa. El cuerpo y el deseo luchando contra el templo del Espíritu en el que me has convertido. Misericordia, Señor, por tu bondad.

San Lucas

18 de octubre
San Lucas
Lc 10, 1-9 Decid: está cerca el Reino de Dios
Esto es lo que hizo Lucas con su evangelio, a través de su escritura, hecha con los pinceles de la experiencia de Dios. Lucas proclama la grandeza de Dios, la cercanía de su Reino a los pobres y los sencillos de corazón, el aleteo de su Espíritu de vida en medio de la vida, la alegría que todo ello conlleva. Lucas pinta el icono de María,  la que llena de Espíritu, que nos acerca tu misericordia, desde el fruto de su vientre. Está cerca tu Reino, Señor, y el evangelista Lucas nos lo recuerda hoy.

Acumular

17 de octubre
Lunes XXIX

Lc 12, 13-21 Lo que has acumulado ¿de quién será?
¡Necio! Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios, nos dice el evangelista Lucas al terminar la parábola que hoy nos ofrece el evangelio. Partimos con ventaja, Señor, pues tú nos has enriquecido con toda clase de bienes. Bienes tuyos que hacen posible que nuestra vida sea vivida para alabanza de tu gloria. Bienes tuyos tan distintos a los bienes que hacen que perdamos la cabeza, y la vida. Acumular las riquezas de la tierra…¿de qué me servirá?

Fe, esperanza, caridad

16 de octubre de 2011
Domingo XXIX

Tes 1, 1-5b Recordamos…

Si Pablo tuviera que recordar la actividad de mi fe, el esfuerzo de  mi amor y el aguante de mi esperanza, ¿podría recordar algo? Sin duda la fe me pone ante ti, el amor lo recibo de ti, la esperanza me abre a tu salvación  permanente. Fe, amor y esperanza por puro don tuyo. Pongo ante ti, Señor, las tres. Auméntalas en mi vida, para tu gloria. Es la oración que hago al inicio de esta semana, en la que quiero vivir más conscientemente las tres.